Mi empresa empieza a no poder pagar: ¿falta de liquidez o insolvencia?

Por Joaquín Comins.
Abogado en COMINS abogados
¿Falta de Liquidez o Insolvencia?
Una empresa puede vender, tener clientes e incluso cerrar meses con beneficio y, sin embargo, empezar a tener dificultades para pagar. Es una situación mucho más habitual de lo que parece. El problema llega cuando el empresario confunde una tensión puntual de tesorería con una verdadera situación de insolvencia y deja pasar el tiempo.
La pregunta importante no es únicamente «¿tengo dinero hoy para pagar?», sino otra más amplia: «¿puede mi empresa cumplir de forma regular sus obligaciones cuando vayan venciendo?». Esa diferencia es clave porque determina si estamos ante un bache financiero que puede corregirse o ante una situación que exige adoptar medidas jurídicas y financieras.
La pregunta importante no es únicamente «¿tengo dinero hoy para pagar?», sino otra más amplia: «¿puede mi empresa cumplir de forma regular sus obligaciones cuando vayan venciendo?». Esa diferencia es clave porque determina si estamos ante un bache financiero que puede corregirse o ante una situación que exige adoptar medidas jurídicas y financieras.
Falta de liquidez e insolvencia no son lo mismo
La falta de liquidez suele ser temporal. Pensemos en una empresa que tiene facturas pendientes de cobro por 120.000 euros, pero debe pagar 60.000 euros esta semana. El negocio puede ser solvente y rentable y, aun así, sufrir un problema puntual de caja.
La insolvencia es distinta. La Ley Concursal considera que existe insolvencia actual cuando el deudor no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles. No se trata, por tanto, de dejar sin pagar una factura aislada, sino de que la empresa ya no pueda atender de forma normal sus compromisos.
La norma también distingue la insolvencia inminente: la empresa todavía paga hoy, pero prevé que dentro de los tres meses siguientes no podrá seguir cumpliendo regular y puntualmente. Y, para las herramientas de reestructuración, existe además la llamada probabilidad de insolvencia: cuando es objetivamente previsible que, sin un plan de reestructuración, la empresa no podrá atender regularmente obligaciones que venzan en los próximos dos años.
Señales de alarma que un empresario no debería ignorar
En la práctica, la insolvencia rara vez aparece de un día para otro. Antes suele dejar señales. Algunas de las más frecuentes son:
- Utilizar pólizas de crédito para pagar gastos ordinarios de manera permanente.
- Aplazar de forma repetida pagos a proveedores.
- Acumular deudas tributarias o con la Seguridad Social.
- Necesitar aportaciones constantes de los socios para pagar nóminas.
- Pedir un préstamo para pagar otro préstamo sin que exista una mejora real del negocio.
- Recibir embargos o requerimientos de varios acreedores.
- Perder clientes importantes y no poder ajustar la estructura de costes a tiempo.
Ninguna de estas situaciones, por sí sola, permite afirmar automáticamente que exista insolvencia. Pero cuando varias coinciden, el administrador debería dejar de mirar únicamente el saldo bancario y analizar la empresa de forma global.
Un ejemplo sencillo
Imaginemos una SL que factura 900.000 euros al año. Tiene veinte clientes, ocho trabajadores y un negocio que todavía genera pedidos. Sin embargo, arrastra 70.000 euros con Hacienda, 45.000 euros con proveedores y dos préstamos bancarios. Cada mes entra dinero, pero la empresa debe elegir qué factura paga y cuál deja para más adelante.
Puede que el negocio siga siendo viable. Pero la empresa ya necesita algo más que «aguantar un poco». Hace falta conocer con precisión qué deudas existen, cuándo vencen, qué garantías se han prestado, cuánto efectivo puede generar la actividad y qué medidas son posibles antes de que el problema sea irreversible.
El tiempo importa
Cuando existe insolvencia actual, la Ley Concursal establece con carácter general el deber de solicitar el concurso dentro de los dos meses siguientes al momento en que el deudor conoció o debió conocer esa situación. Para las microempresas existe un deber equivalente de solicitar la apertura del procedimiento especial.
Eso no significa que todas las empresas con problemas deban ir directamente a liquidación. Precisamente por eso resulta importante detectar la crisis antes. Si existe margen y el negocio es viable, pueden valorarse negociaciones con acreedores, reestructuración de deuda, refinanciación, venta de activos no esenciales o, en su caso, mecanismos concursales que permitan ordenar la situación.
Qué información debería tener preparada el administrador
Antes de decidir nada, conviene disponer de una fotografía financiera sencilla y fiable:
- Tesorería disponible y previsión de caja de, al menos, los próximos meses.
- Listado completo de acreedores y vencimientos.
- Deuda con bancos, Hacienda y Seguridad Social.
- Relación de avales y garantías prestados por socios o administradores.
- Contratos esenciales para mantener el negocio.
- Activos que tiene la sociedad y cargas que pesan sobre ellos.
- Últimas cuentas anuales y contabilidad actualizada.
Una decisión concursal tomada con información incompleta suele llegar tarde o estar mal enfocada.
Conclusión: el mejor momento para analizar una insolvencia suele ser antes del impago generalizado
Para un empresario, reconocer que la empresa atraviesa dificultades no equivale a asumir que el negocio está condenado. Lo verdaderamente peligroso es no saber en qué punto se encuentra.
Una tensión de tesorería puede resolverse con medidas financieras u operativas. Una insolvencia puede requerir herramientas preconcursales o concursales. Y una empresa viable puede necesitar una solución muy distinta de otra cuyo modelo de negocio ya no es sostenible.
La clave está en diagnosticar cuanto antes la situación y escoger, con asesoramiento profesional, la vía que mejor encaje con la realidad de la empresa.
Preguntas frecuentes
¿Dejar de pagar una factura significa que mi empresa es insolvente?
No necesariamente. La insolvencia se valora atendiendo a la capacidad de cumplir regularmente el conjunto de las obligaciones exigibles, no a un impago aislado.
¿Puedo actuar antes de dejar de pagar?
Sí. El sistema concursal contempla mecanismos de reestructuración que pueden utilizarse antes de llegar a una insolvencia actual, siempre que concurran sus presupuestos legales.
¿Entrar en concurso significa cerrar?
No de forma automática. El tratamiento dependerá de la viabilidad, el tamaño de la empresa, sus activos, su deuda y el procedimiento aplicable.
La mejor decisión que puedes adoptar ante una situación de insolvencia previsible es analizar la situación real de la empresa con un Despacho especializado en la Ley Concursal.En COMINS. abogados, te orientaremos sobre los posibles caminos que tu empresa (Pyme o Micro o Autónomos) puede seguir.